Por Gerardo Rico periodista e investigador
Durante la semana que está terminando llamó la atención el actuar de dos presidentes municipales y donde se demuestra una vez más que una cosa es lo que se ofrece en campañas y otra muy diferente la manera de actuar una vez que llegaron al poder, la inexperiencia y la falta de capacidad para afrontar situaciones emergentes.
Aunque en esta ocasión se trata de Morena, este fenómeno se extiende a los diferentes partidos políticos locales y nacionales que de una u otra manera han mostrado falta de competitividad para hacer frente a los acontecimientos del día a día en sus respectivas demarcaciones.
El primero de estos casos es el multicitado edil de Tequila, Diego Rivera Navarro, quien en el primer año de su gestión lleva récord por aparecer en medios locales y nacionales de comunicación, pero no por su acciones positivas o medidas de gobierno que lo destaquen del resto de los municipios de la Región Valles. El alcalde de uno de los municipios más emblemáticos de Jalisco sobresale por una serie de pifias y actitudes que lo tienen enfrentado con diferentes sectores a los que gobierna.desde octubre del 2024.
El último escándalo protagonizado por quien aspira a ser diputado local o federal de su partido en el próximo trienio fue la clausura de la tequilera Cuervo 1800, a la que acusó de no pagar impuestos municipales y tener un atraso de varios años en estos cumplimientos.
El municipio de Tequila fue gobernado en los últimos trienios por el PAN, más específicamente por grupos afines al ex diputado local y federal Gustavo Macías Zambrano. Durante el proceso electoral del 2024 y en alianza con otros partidos, se alzó con el triunfo Morena a través de Diego Rivera Navarro, quien desde el inicio de su gestión consideró como un abuso de poder la influencia que tienen las diferentes firmas tequileras que operan en la cabecera municipal de este punto turístico.
Es conocido por los habitantes del lugar que las grandes firmas de tequila no pagan agua y han sido exentas de otros pagos y cobros municipales por la aportación social que hacen al municipio. Pero una vez en el poder, la inexperiencia y ambición de Diego Rivera Navarro ha sido notoria por el enfrentamiento que tiene con gente de su partido y sobre todo con los habitantes de Tequila a quienes de manera rupestre comenzó a clausurarles negocios, amenazar y advertir por la falta de pago a las arcas municipales.
Lo que hemos presenciado en los últimos días es el colofón del actuar del joven edil tequilense quien ahora será investigado por siete diferentes modalidades por el tema de la empresa tequilera a la que pretendía cobrar 60 millones de pesos, por lo que tomó las instalaciones con elementos de la policía municipal. Con la intervención del gobierno del Estado, llegó la policía estatal a hacerse cargo de la situación.
Luego de la intervención del gobierno de la República a través del subsecretario de Gobernación, César Yáñez, el controvertido edil acudió al palacio de gobierno a firmar un convenio con la empresa tequilera y las autoridades estatales. Las denuncias por autoritarismo y uso arbitrario del poder contra Diego Rivera Navarro no son nuevas. En unos cuantos meses de gobierno ya es famoso por las siguientes pifias:
• El Museo Nacional del Tequila fue cerrado sin aviso y presuntamente apropiado como residencia.
• La prensa ha sido agredida durante su cobertura de operativos municipales.
• Empresas locales han enfrentado presiones y bloqueos policiales sin explicación oficial.
• La FGR ha debido intervenir un inmueble patrimonial bajo sospecha de uso indebido.
La reiterada ausencia de respuestas del presidente municipal, junto con la creciente intervención de autoridades federales, ha alimentado la percepción de que Tequila enfrenta una crisis de gobernabilidad y un creciente deterioro en el ejercicio del poder local.
El otro caso y no menos importante es el del presidente municipal de Techaluta de Montenegro, Alfredo Sánchez Pulido, quien en un video institucional en redes sociales envió un mensaje a sus gobernados en el que habla de su sorpresa por el robo de armas y dinero a las instalaciones de la policía en ese lugar. Más de 170 mil pesos y las armas de uso común de la corporación fueron sustraídas y encontradas posteriormente en la carretera.
Presuntamente un empleado de la Contraloría municipal se comunicó con ellos el 3 de diciembre para decirles que sacaran y enviaran, a un lugar en particula, nueve armas de fuego y 170 mil pesos, bajo el argumento de que el alcalde Alfredo Sánchez Pulido tenía una deuda.
Finalmente la Fiscalía del Estado determinó como “bastante inverosímiles” las declaraciones de los policías que se dijeron víctimas del atraco por las contradicciones en que cayeron y fueron imputados dos policías y un taxista. Las autoridades no descartan la posibilidad de que los propios uniformados estén detrás de la supuesta estafa.
Son dos casos que nos dan cuenta que en muchas ocasiones las campañas políticas no reflejan la ineficacia de los candidatos a ocupar puestos de elección popular y más aún, la popularidad no es garantía de buenos gobiernos. Hablamos de dos jóvenes que con carreras políticas en ascenso llegaron a ocupar estos importantes cargos en Tequila y Techaluta de Montenegro y la inexperiencia y avaricia los están llevando por rutas no contempladas en su trayectoria personal.