Por Gerardo Rico, Periodista e Investigador
Entre el reconocimiento de la DEA a Omar García Harfuch, el asedio judicial de Washington sobre figuras claves en el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y el inicio de los destapes de quienes serán candidatos para 17 gubernaturas, el partido en el poder atraviesa semanas muy convulsas.
Todo lo anterior configura una sacudida que sin duda alguna pone a prueba la disciplina interna en la llamada 4T, que de acuerdo a investigadores del tema, en la actualidad se encuentra en una fase de institucionalización y centralización estratégica, lo que sin duda veremos reflejado en la designación de candidatos a diferentes puestos de elección popular con miras a la contienda electoral de junio del 2027.
El liderazgo fundacional y tradicional del ex Presidente Andrés Manuel López Obrador, enfrenta la consolidación del llamado segundo piso encabezado por su sucesora Claudia Sheinbaum y el movimiento está transitando hacía un control estatutario y riguroso que busca mantener la cohesión.
Comentaba un amigo periodista que vive en la Ciudad de México, que en las últimas semanas los pasillos de la dirigencia nacional de MORENA dejaron de ser un espacio de celebración electoral para pasar a ser un cuarto de guerra defensivo, pues la agenda partidista que planeaba concentrarse en el destape de sus abanderados para las 17 gubernaturas “fue alcanzado por una metralla de calibre internacional”.
Ni qué decir de lo adelantado que van las denominaciones en torno al calendario electoral establecido por el INE y la necesidad de llamar a sus candidatos Coordinadores de la Defensa de la Transformaicón y la Soberanía Nacional justamente para evadir cualquier señalamiento legal.
Hasta el momento de escribir estas líneas eran cinco las entidades en donde se dieron a conocer a los abanderados morenistas: Aguascalientes, con Nora Ruvalcaba; Colima con Rosy Gallardo; Campeche con Pablo Gutiérrez; Sinaloa con Imelda Castro y Querétaro con Santiago Nieto. Estos estados son de un alto riesgo para MORENA ya que en Aguascalientes y Querétaro enfrentarán a admiistraciones panistas con estructuras electorales consolidadas, mientras que Campeche y Sinaloa simplemente han sido un desastre con Layda Sansores y el muiticitado Rocha Moya; en Colima hay un marcado divisionismo en la militancia del partido guinda.
Aún con todo este panorama, de acuerdo a análisis de prospectiva política asistido por modelos de inteligencia artificial y el cruce de datos actuales de opinión pública el resultado para MORENA arroja una firme hegemonía electoral aunque combinada con un marcado aumento en la polarización y rechazo ciudadano. De acuerdo a Buendia&Márquez, El Financiero y Enkol sitúan a MORENA con un 34% a 49% de preferencia efectiva para las elecciones intermedias del 2027.
Gracias al dominio territorial diferentes casas encuestadoras estiman que el partido guinda lidera preferencias en 15 de los 17 estados donde se renovarán gubernaturas. Esto de acuerdo a lo que llaman “Efecto Escudo Presidencial”, identifican que las crisis locales o de liderazgos específicos se diluyen estadísticamente al ser absorbidas por la alta aprobación de la Presidenta Claudia Sheinbaum, que funciona como un amortiguador de la marca partidista.
En contraste, la Encuesta MX precisa que MORENA ha alcanzado su punto más alto de rechazo absoluto con un 39.3% (votantes que nunca elegirían al partido). Esto supera el rechazo histórico del PRI con 23.7% y del PAN con 15.3%. A esto se aúna el riesgo de “fuego amigo”, es decir la disidencia interna que se originará una vez designados los coordinadores de la defensa de la transformación debido a acusaciones de favoritismo institucional.
“La Presidenta Claudia Sheinbaum tomó el control de las 17 candidaturas para el 2027. Revisa las encuestas y mantiene comunicación directa con Citlalli Hernández presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones para evaluar perfiles y definir quienes encabezarán las coordinaciones estatales de Defensa de la Transformación. El control de las encuestas es una pieza central y ahí aparece Iván Silva Yanome. Junto a Silva se encuentra Carlos Augusto Morales, secretario particular de la Presidenta.
Esta función los enfrentó recientemente con Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de Asesores de la Presidencia y cabeza de uno de los grupos más activos del ala radical de la 4T. Según fuentes de Palacio Nacional, Ramírez Cuevas ha gestionado el ingreso al recinto de personajes interesados en acercarse al gobierno y al proceso electoral. Cuando Sheinbaum fue informada envío a Carlos Augusto e Iván Silva para advertirle que no podía continuar actuando por su cuenta y si pretendía hacerlo debía renunciar a su cargo. Esto dejó expuesta la disputa por los accesos a Palacio y la interlocución con los aspirantes”.
Es una parte de la columna de Mario Maldonado, publicada el pasado viernes 28 de agosto en el diario El Universal y simplemente nos da una idea de cómo se entretejen las relaciones entre el liderazgo tradicional y lo que buscan sea la consolidación del segundo piso de la 4T.