Una columna de Gerardo Rico
Cuando llega la noticia de Roma sobre la muerte del Papa en turno se vuelcan las noticias en torno al hecho y se hace parte de una costumbre ver por televisión cada una de las actividades que siguen a su fallecimiento. Tal y como lo estamos presenciamos, se efectuó el velorio de Estado con la asistencia de Presidentes y Jefes de Estado y la colocación del cuerpo del Papa Francisco, en esta ocasión en la Basílica de Santa María la Mayor, aproximadamente a seis kilómetros de El Vaticano.
Lo que viene es algo más que terrenal, el Cónclave: Junta de los Cardenales de la Iglesia Católica, reunida para elegir Papa.
Ahí es donde ya no hay acceso para medios de comunicación y los Cardenales electores, 135 en esta ocasión, – se habla de 137, pero dos ya declinaron asistir por su avanzada edad y su estado de salud- serán los que determinen los destinos de la iglesia católica cabeza de aproximadamente mil millones de creyentes en el mundo. Hay que destacar que de acuerdo a datos del mes de marzo de este año, existen 252 Cardenales en todo el mundo pero la mayoría son mayores de 80 años por lo que se ven imposibiltados de participar de acuerdo al Código de Derecho Canónico.
Un ejemplo es que en México son seis los Cardenales con vida y son dos únicamente los que tienen derecho a participar en el Cónclave para designar al sucesor del Papa Francisco: El Arzobispo Prmado de México, Carlos Aguiar Retes y el Arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega.
Los cardenales se distribuyen así: 14 de Norteamérica, 53 de Europa, 23 de Asia, 23 de América Latina, 18 de África y 4 de Oceanía. De ese grupo deCardenales, la mayoría de ellos nombrados por Francisco, saldrá quien se convertirá en el Papa número 267 en la historia de la Iglesia Católica.
Otro dato: Cuatro de cada cinco de los Cardenales que eligirán al próximo pontífice deben sus puestos al Papa Francisco. De los 135 miembros del Colegio de Cardenales menores de 80 años que son elegibles para nombrar al próximo pontífice, el papa Francisco es responsable del nombramiento de 108.
Eso significa que el 80% de los votos emitidos en el próximo cónclave serán emitidos por cardenales que fueron nombrados por Francisco. Debido a que muchos de los cardenales nombrados por los Papas anteriores cumplieron 80 años durante el papado de Francisco, este “cambio generacional en la edad de los cardenales” le permitió nombrar nuevos miembros de diferentes partes del mundo,
La grilla eclesial
Hay que recordar las condiciones extraordinarias y el contexto en el que fue elegido el argentino Jorge Mario Bergoglio, quien tomó el nombre de Francisco: Fue electo Papa el 13 de marzo del 2013, luego de la renuncia del alemán Joseph Alois Ratzinger, concido como el Papa Benedicto XVI, el 28 de febrero de ese mismo año.
Hasta donde se recuerda esta situación ya se había dado en la Iglesia Católica pero en diferentes circunstancias: hubo dos Papas al mismo tiempo en el periodo conocido como Cisma de Occidente, entre 1378 y 1417. En 1378, se eligieron dos papas: Clemente VII en Aviñón y Urbano VI en Roma. Este cisma generó una división en la Iglesia Católica y duró hasta 1417, cuando se reunió el Concilio de Constanza y se resolvió la situación.
Volviendo a nuestro días, fueron casi 10 años donde coexistieron dos Papas uno en activo y el otro con carácter de emérito, por lo que se registraron dos visiones diferentes en la Iglesia Católica:
A Benedicto XVI se le consideró más conservador y tradicionalista, mientras que Francisco se perfiló como un reformista.
Benedicto XVI priorizó la teología intelectual y la tradición, mientras que Francisco impulsó una visión más pastoral, social y reformista, abriendo el debate sobre temas como la comunidad LGTBI, los abusos dentro de la Iglesia y la pobreza. Incluso en lo estético se reflejaron estas diferencias, con Francisco sustituyendo el anillo papal de oro por uno de plata y simplificando su vestimenta, apostando por una cercanía más humana.
En detalle:
Visión de la Iglesia:
Benedicto XVI tenía una visión más tradicional y conservadora, centrada en la defensa de la doctrina y la autoridad de la Iglesia. Francisco, por otro lado, promovió una visión más pastoral y social, con un enfoque en la atención a los más necesitados y en la apertura a nuevos temas.
Estilo de gobierno:
Benedicto XVI fue conocido por su estilo intelectual y reflexivo, mientras que Francisco adoptó un estilo más cercano y directo, con un mayor énfasis en la comunicación y la participación.
Temas sensibles:
Benedicto XVI fue más cauteloso en abordar temas como la homosexualidad y los abusos sexuales, mientras que Francisco ha sido más abierto y ha mostrado una mayor voluntad de cambio en estos asuntos.
Símbolos y rituales:
Benedicto XVI revivió algunas tradiciones y rituales, como la misa tridentina, mientras que Francisco ha simplificado los ritos y se ha mostrado más cercano a la gente.
Relación con el mundo:
Benedicto XVI tendió a ver los problemas del mundo en términos de una guerra cultural, mientras que Francisco ha enfatizado la importancia de la conciencia humana y la necesidad de construir un mundo más justo.
Las diferencias entre el Papa Francisco y el ala conservadora en el Vaticano no se hicieron esperar. En mi próxima colaboración en este espacio trataré de explicar las diferencias que existieron y cuando un Arzobispo italiano que fue nombrado Nuncio Apostólico en Washington DC en los Estados Unidos, buscó la renuncia del Papa Francisco.