La lenta adopción de tecnología avanzada en el sistema financiero mexicano se ha convertido en un cuello de botella para la eficiencia de los pagos electrónicos, justo cuando nuevos rieles digitales, como los pagos en tiempo real (RTP) y las stablecoins, comienzan a redefinir la forma en que se transfiere valor dentro y fuera de la región.
De acuerdo con ACI Worldwide, 55% de los ejecutivos del sector reconoce que sus organizaciones no aprovechan plenamente la tecnología disponible. Solo 36% cuenta con una hoja de ruta clara de modernización, y apenas 25% ha comenzado a retirar infraestructura heredada, lo que se traduce en mayores costos operativos, menor eficiencia y una mayor exposición al fraude y la cibercriminalidad.
Este rezago tecnológico se vuelve más evidente en un país donde el uso de efectivo no solo persiste, sino que crece. Al cierre de 2025, la demanda de circulante en México aumentó 7.6%, hasta alcanzar 3 billones 545 mil millones de pesos, reflejo de fricciones estructurales en el sistema de pagos electrónicos: altas comisiones, limitaciones tecnológicas y baja adopción por parte de comercios y usuarios.
Pagos en tiempo real: el motor del cambio
En contraste con estas limitaciones, los pagos en tiempo real se han consolidado como uno de los principales catalizadores de transformación financiera en América Latina. El informe Prime Time for Real-Time de ACI proyecta que las transacciones RTP superarán los 575 mil millones a nivel global para 2028, lo que representará casi un tercio de todos los pagos electrónicos del mundo.
En la región, Brasil y México destacan como mercados estratégicos. Se estima que PIX, el sistema brasileño, superará los 89 mil millones de pagos en tiempo real para 2028, colocando al país entre los tres líderes globales, junto con India y China. En Colombia, el sistema Bre-B, impulsado por el banco central con respaldo tecnológico de ACI, ya suma más de 33 millones de usuarios y cerca de 185 millones de transacciones desde su lanzamiento en octubre de 2025.
Un estudio conjunto de ACI Worldwide y el Centre for Economics and Business Research revela que la adopción de RTP está directamente asociada con mayores niveles de inclusión financiera, especialmente entre jóvenes, mujeres y personas de menores ingresos. En cinco economías emergentes clave —entre ellas Brasil y México— estos sistemas podrían generar hasta 199.7 mil millones de dólares en beneficios económicos para 2028.
Stablecoins: complemento y competencia
En paralelo, las stablecoins han ganado terreno como alternativa para resolver fricciones críticas del sistema financiero regional, sobre todo en pagos transfronterizos. En América Latina, las comisiones por remesas superan en promedio el 5%, los tiempos de liquidación pueden extenderse por días y la volatilidad cambiaria reduce el poder adquisitivo de millones de personas.
Un reporte de McKinsey señala que la circulación de stablecoins se ha duplicado en los últimos 18 meses, impulsada por avances regulatorios en Estados Unidos y Europa que han contribuido a legitimar su uso e integrarlas progresivamente al sistema financiero formal.
Sin embargo, ACI Worldwide advierte que ni los pagos en tiempo real ni las stablecoins son soluciones aisladas. Ambos enfrentan desafíos de interoperabilidad, integración con sistemas domésticos y marcos regulatorios aún en evolución.
“El futuro de los pagos no consiste en elegir a un solo ganador, sino en habilitar estabilidad, confiabilidad y opciones”, afirmó Alberto Olivares, head de América Latina de habla hispana en ACI Worldwide.
Un punto de decisión para México
Los datos colocan a México en un momento decisivo. La persistencia del efectivo, el rezago tecnológico y la rápida expansión de nuevos rieles digitales exigen una modernización profunda de la infraestructura de pagos. Para ACI Worldwide, avanzar hacia plataformas interoperables, seguras y basadas en inteligencia será clave para mejorar la eficiencia del sistema financiero, fortalecer la inclusión y sostener el crecimiento económico en los próximos años.