La noche del 31 de enero, la Arena Guadalajara fue escenario de un momento histórico para la música ranchera con la presentación del concierto “El adiós a una grande”, encabezado por Chelo, como parte de su gira de despedida en su natal Guadalajara.
La velada estuvo marcada por la nostalgia, la emoción y la presencia de destacadas voces del género. El espectáculo dio inicio con Graciela Beltrán, quien abrió la noche con una interpretación llena de fuerza y sentimiento. Posteriormente, el público disfrutó de las presentaciones de Chayito Valdez (hija), Mercedes Castro y Beatriz Adriana, quien protagonizó uno de los momentos más emotivos al compartir el escenario con su hija Betty Solís.
La emoción continuó con la participación de Ricardo de Monteclaro, hijo de Lorenzo de Monteclaro, seguido por la aparición del propio Lorenzo, cuya presencia escénica y carisma fueron recibidos con una cálida ovación por parte del público tapatío. Asimismo, una imitadora de Paquita la del Barrio hizo vibrar la Arena Guadalajara al interpretar algunos de los temas más emblemáticos de la reconocida cantante, logrando que todos los asistentes corearan sus canciones.
El momento más esperado de la noche llegó con la aparición de Chelo, considerada una de las máximas exponentes de la música ranchera. Su entrada provocó una ovación que cimbró el recinto. Con una trayectoria artística de más de cinco décadas, Chelo ha dejado una huella imborrable en el género con éxitos que marcaron época, como “Dos gotas de agua”, “Mejor me voy”, “Que sacrificio” y “Amor burlado”, temas que el público recibió con profunda emoción.
Durante este instante tan significativo, la intérprete fue reconocida por Monitor Latino, en honor a su amplia carrera y a su invaluable aportación a la música ranchera.
Chelo compartió el escenario acompañada de su hija Yesenia Flores, mientras que en el coro se sumó su nieta Michelle, hija de Yesenia, regalando una imagen cargada de ternura, legado y continuidad familiar que conmovió profundamente a los asistentes.
Fue una noche que celebró la grandeza de la música ranchera y el legado de una artista irrepetible; un adiós que quedará grabado para siempre en la memoria y el corazón de los tapatíos.