Las intensas lluvias generadas por la tormenta tropical Boris mantienen en alerta a diversas regiones del sur de México, donde autoridades meteorológicas advierten sobre el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra que podrían poner en peligro a la población, especialmente en zonas montañosas.
De acuerdo con el más reciente reporte del Centro Nacional de Huracanes, Boris continúa desplazándose frente a la costa sur mexicana con un movimiento lento y errático. Aunque el sistema ha mostrado cierta debilitación en su estructura debido a la influencia de fuertes vientos en niveles altos de la atmósfera, mantiene la capacidad de producir precipitaciones torrenciales.
Los especialistas señalaron que la principal amenaza asociada al ciclón no son sus vientos, sino la enorme cantidad de lluvia que continuará descargando sobre estados del sur del país durante las próximas horas y parte del martes.
El fenómeno presenta vientos máximos sostenidos de aproximadamente 75 kilómetros por hora y se espera que mantenga una intensidad similar antes de tocar tierra. Posteriormente, al internarse en territorio mexicano, comenzará un rápido proceso de debilitamiento debido a la interacción con las zonas montañosas.
Las autoridades advirtieron que las lluvias podrían provocar crecidas de ríos y arroyos, inundaciones urbanas y rurales, así como deslaves en laderas y carreteras ubicadas en terrenos de fuerte pendiente.
Asimismo, se prevé que continúen condiciones de tormenta tropical a lo largo de las zonas costeras incluidas dentro del área bajo aviso, principalmente durante las primeras horas del martes.
Meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes destacaron que el desplazamiento lento de Boris incrementa el potencial de acumulados significativos de lluvia, por lo que exhortaron a la población a mantenerse atenta a los avisos de Protección Civil y seguir las recomendaciones de las autoridades locales.
El pronóstico indica que el sistema podría disiparse a mediados de semana una vez que avance sobre el interior del territorio nacional. Sin embargo, sus efectos seguirán representando un riesgo importante para comunidades asentadas en zonas vulnerables a inundaciones y deslaves.