Published
11 meses agoon
Por Gerardo Rico
“El agua en Guadalajara es abundante, nunca se acabará. Solo si se hace mal uso de ella: Cuando iba con mis novias a remar al Parque Agua Azul, las caminatas a los Colomos, cuando nadamos en el río Atemajac y la queja de mi papá por el entubamiento del río San Juan de Dios”, eran las pláticas de Don Goyo, un tapatío nacido en 1917 que murió de 103 año -en 1920- y con una memoria privilegiada a pesar de su edad. Abuelo de la familia con la que llegué a vivir a esta ciudad a finales de la década de los 80, retrataba la Guadalajara de los primeros años del siglo pasado y sus abundantes recursos hídricos.
Desafortunadamente estos comentarios son parte de la historia y tal parece que el desordenado crecimiento urbano, el crecimiento de la población que hace cada vez más insuficientes los recursos disponibles, el desperdicio de los mantos acuíferos, la ineficiente planeación urbana, y la época de estiaje, son algunas causas del desabasto de agua que enfrentamos en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).
Hay que recordar que a pesar de las obras que se han hecho en los últimos años para garantizar el abasto de agua en nuestra ciudad el 60 por ciento que llega proviene del Lago de Chapala; poco más de 30 por ciento de los pozos y el resto (alrededor de medio metro cúbico por segundo) de la Presa Elías González Chávez (La Zurda-Calderón), construida en 1991.
De acuerdo al Maestro José Antonio Gómez Reyna, investigador de la Universidad de Guadalajara, una añeja práctrica en nuestra ciudad es que a los pozos se les extrae más agua de la que captan, sobre todo en temporada de lluvias. En consecuencia, se tienen que hacer cada vez más profundos. Otro problema es que el agua de algunos mantos acuíferos de la ciudad se desperdicia al tirarla al drenaje sin haberla utilizado.
En otras partes desvían al drenaje el agua para evitar daños a la ciudadanía. Se trata de áreas de recarga de los mantos acuíferos, pero al ponerles concreto se convirtieron en zonas de inundación. En la ZMG y área conurbada hay alrededor de 300 zonas de inundación. En cerca de 150 de éstas hay obras de alejamiento para que desemboque el líquido en el drenaje, en lugar de que haya programas bien definidos para utilizarlo o reinyectarlo a la ciudad.
Se trata de agua que se podría utilizar, lo que resulta contradictorio con el hecho de que se quiera traer agua de otras partes; además, implica una falta de visión a corto y largo plazos. Por otro lado, es escaso el tratamiento que se da al agua utilizada para aplicarla a otros procesos que no requieran una pureza específica del líquido, como para jardinería o para el baño.
El especialista destacó que apenas tres por ciento del agua se trata y reutiliza en la ZMG. Otro problema es que el agua de algunos mantos acuíferos de la ciudad se desperdicia al tirarla al drenaje sin haberla utilizado.
A pesar de los malabares del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) y las explicaciones del gobernador Pablo Lemus Navarro, quien hace unas semanas señaló que no llega el agua a nuestra ciudad -procedentes de El Zapotillo- porque agricultores de Atequiza la tomaron para sus cosechas, lo cierto es que la crisis hídrica se convirtió en una lamentable realidad y tiende a empeorar.
Calculado para poco más de cinco millones de habitantes en nuestra área conurbada -de acuerdo a datos de 2020- y tomando en cuenta el agua del acueducto Chapala-Guadalajara, la Presa Calderón, además de pozos y manantiales el Siapa obtiene de 10.5 metros cúbicos por segundo, sin embargo requeriría de 13.6 metros cúbicos por segundo para satisfacer la demanda de quienes vivimos en esta ciudad. Cantidad de agua que tiende a disminuir en lugar de aumentar.
Hay que recordar que el crecimiento acelerado y desordenado de la mancha urbana ha provocado que el sistema hidrosanitario de la ciudad se vuelva casi obsoleto, ya que fue instalado para trabajar con una demanda mucho menor, la cual era sostenible hace 30 años o más.
Al respecto el investigador de la Universidad de Guadalajara, José Arturo Gleason Espíndola, considera que se debe trabajar con la infraestructura que ya se tiene, dándole mantenimiento.
“La ciudad no puede seguir su desarrollo con sistemas caducos, ni con una infraestructura vieja y obsoleta. Por eso tenemos contrastes: por un lado, las colonias que sufren por la escasez de agua, por las constantes reparaciones mal hechas que se hacen a la red hidráulica; y por el otro, tenemos las inundaciones en la ciudad cada vez que llueve”.
Las mentiras de Alfaro
En julio del 2024, el ex gobernador Enrique Alfaro Ramírez, en un acto de denostación a la inteligencia de los tapatíos, afirmó que con la inauguración de la presa El Zapotillo, la ZMG tendría garantizado el abasto de agua para los próximos 50 años.
Y fue más allá: “Quienes aseguraron que la Presa El Zapotillo no se alcanzaría a llenar en años se equivocaron y ahora está a más del 100 por ciento,. Ustedes recordarán el debate de esos mismos expertos y especialistas que nunca han hecho nada en su vida más que opinar, que decían que la presa nunca se iba a llenar. El Zapotillo le va a aportar una cantidad muy grande al sistema, dos metros cúbicos por segundo, está ya terminándose el acueducto que va a llevar agua de El Zapotillo a la Presa de El Salto, lo terminamos en un par de meses”. Insistió en que con estas acciones ya está garantizado el abasto de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara para los próximos 50 años.
El problema de abasto de agua en nuestra ciudad tiende a crecer y se irá dificultando cada vez más. Espero equivocarme, pero entiendo que el tiempo ya nos alcanzó.