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COLUMNAS

De mal en peor

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Por Gerardo Rico, Periodista e Investigador

En la zona metropolitana de Guadalajara a diario presenciamos un crecimiento explosivo del número de motocicletas que circulan por todos los rumbos, se debe principalmente a una combinación de necesidades laborales originadas desde la pandemia del Covid 19, pero además por un deficiente servicio en el transporte público y las facilidades económicas para adquirirlas.

Cifras del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG), precisaron que entre el 2020 y el 2025 se duplicó el número de motocicletas registradas en el padrón oficial del Estado y a la par se redujo la cantidad de unidades del transporte público. Las estadísticas demuestran que hace seis años circulaban en la ciudad casi 588 mil motocicletas, con un crecimiento sostenido anual, sumando poco menos de un millón 100 mil vehículos de este tipo para el 2025, esto es un crecimiento de más de 450%.

Esta moda en nuestra ciudad originó que 1 de cada 12 habitantes tenga y maneje una motocicleta, sin previa capacitación para conducirla. Las razones principales de esta accesibilidad se pueden dividir en los siguientes factores:

1.- Facilidades comerciales y de financiamiento, es decir existe la posibilidad de adquirir uno de estos vehículos no solo en agencias especializadas, sino en tiendas departamentales, supermercados y cadenas de electrodomésticos que se ubican prácticamente en cualquier esquina de la ciudad.

2.- Créditos accesibles, dichos establecimientos ofrecen esquemas de pago semanales o quincenales muy bajos, enganches mínimos y requisitos de aprobación muy flexibles que permiten a cualquier persona en edad laboral adquirir una unidad inmediatamente.

3.- Placas al momento de la compra, en la mayoría de los casos se reciben las placas correspondientes al momento de la compra, luego que las autoridades estatales a través del Servicio estatal Tributario obligan a las agencias y comercio por ley entregar las motocicletas previamente emplacadas para que circulen legalmente, y

4.- El costo-beneficio ante el tráfico, nuestra ciudad enfrenta serios problemas de congestión vial. La motocicleta representa una alternativa ágil para infiltrarse en el tráfico urbano y reducir de manera drástica el costo de la gasolina.

En una nota informativa de Lauro Rodríguez, publicada en NTR Guadalajara hace unos días, se da cuenta del fenómeno que me llamó la atención para tratarlo en este espacio, pues aquí viene la parte contrastante:

Entre enero y julio de este año murieron 78 motociclistas en accidentes viales en el área conurbada de nuestra ciudad, de acuerdo al Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes (CEPAL); un aumento del 8.9% ante el mismo periodo del 2025, el 89% de los fallecidos son jóvenes varones entre los 15 y 29 años de edad. En la mayoría de las ocasiones los decesos se originan por el exceso de velocidad, la falta de equipo adecuado y maniobras imprudentes en vialidades importantes.

Estas cifras representan un desafío para la movilidad y la seguridad vial, en vista que los motociclistas se encuentran entre los transeúntes más vulnerables en calles y avenidas. A diferencia de los automovilistas, cuentan con menor protección ante una colisión, por lo que cualquier impacto puede resultar con consecuencias graves o mortales.

Otro dolor de cabeza…

En nuestra ciudad el transporte urbano se convirtió más en un negocio que en un servicio a la comunidad. A pesar que autoridades estatales afirman que el servicio es de los mejores de América Latina, lo cierto es que a diario miles de habitantes de esta urbe padecen la falta de rutas, la escasez de unidades y la saturación de las mismas.

En cualquier rumbo de la ciudad y en cualquier ruta se originan competencias entre conductores de los camiones del transporte urbano para ganar pasaje. Lo mismo en la ruta 52 que pasa por el centro de la ciudad; la 622 que va por Fidel Velázquez hacía plaza Patria, Américas y López Mateos; la 101 que recorre la avenida Niños Héroes hacía la Minerva, López Mateos por Moctezuma hasta El Colli, entre otras.

En ocasiones la gente debe esperar hasta 40 minutos o más para abordar una unidad que por la tardanza va a tope y en ocasiones ya no hace las paradas señaladas en la ruta. Si corren con suerte aparecen dos o tres unidades que van compitiendo entre sí, sin respetar al pasaje que va a bordo.

Cifras del IIEG confirmaron una drástica caída en el número de viajes de pasajeros a inicios del 2026, de hasta el 10% en el número de usuarios en varias zonas de la periferia y el oriente de la metrópoli. Se cancelaron rutas sin previo aviso o los pasajeros y los conductores optan por no entrar a determinadas colonias por la inseguridad, situación que aisla a los usuarios y en ocasiones los obliga a tomar hasta tres camiones para llegar a su trabajo, a la escuela o a cualquier actividad.

El traslado de la gente de a píe a cualquier punto de la zona metropolitana de Guadalajara se ha vuelto un verdadero calvario y un incremento en el gasto del pasaje, por ello las motocicletas vienen a resolver en gran parte esta situación. Sin embargo representan un peligro para el tráfico en general por la falta de pericia en la mayoría de los conductores. Lo que no hace ir de mal en peor en el desplazamiento a cualquier rumbo de la ciudad.

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