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COLUMNAS

Una bomba de tiempo

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Por Gerardo Rico, Periodista e Investigador

La población en México se está haciendo anciana a un ritmo muy acelerado, principalmente por la disminución de la natalidad y el aumento en la esperanza de vida. Algunas de las causas principales es que la tasa de fecundidad bajó a 1.6 hijos por mujer, pues las nuevas generaciones tienen menos hijos o deciden no tenerlos; el aumento en el costo de la vida, la dificultad para comprar vivienda y el deseo de cumplir metas profesionales hacen que las nuevas generaciones pospongan o eviten la paternidad.

Por otra parte, los avances en la medicina e investigaciones de salud hacen que las personas vivan muchos años más. En la actualidad el promedio de vida en nuestro país es de 75.5 años; las mujeres pueden llegar a los 79 años y los hombres a los 72. 6 años.

Hace unos días el INEGI dio a conocer resultados de la Encuesta Intercensal 2025 publicada en el mes de septiembre de este 2026, además me avoque a revisar algunas cifras del Programa Nacional de Población (PNP) 2026-2030 publicado en el Diario Oficial de la Federación, en donde se advierte que un punto de inflexión en este tendencia será dentro de ocho años, es decir en el 2034, cuando habrá más personas mayores de 60 años que niños menores de 12 años.

Mientras en los años 70 en México la población crecía a una tasa anual del 3.2%, actualmente ese crecimiento no supera el 1%. De acuerdo al estudio será hasta el año 2052 cuando esta desaceleración llegue a su pico máximo y nuestro país haya llegado a los 147 millones de habitantes.  Esta situación nos llevará a una presión muy marcada en los sistemas de pensiones y de salud en el país que en unos años tendrá más adultos mayores que en toda la historia nacional.

De acuerdo al PNP en 2014 el promedio de fecundidad era de 2.21 hijos por mujer, en el 2018 la cifra se redujo a 2.07 y para el 2023 llegó a 1.60 hijos por mujer. Entre 2018 y 2023 el porcentaje de mujeres sin hijos y sin deseo de tenerlos creció del 31.3% al 50.1%, aunque las cifras de fecundidad son diferentes entre regiones del país y grupos sociales.

Un ejemplo es el comparativo que se hace entre la Ciudad de México y Chiapas, en el primero de los casos la tasa es de 0.96 hijos por mujer, mientras que en la entidad del Soconusco  asciende a 2.39 hijos por mujer.

De acuerdo al documento, al combinarse menor fecundidad con una mayor longevidad, se viene transformando la estructura poblacional y en este 2026 el grupo poblacional más numeroso  es el que oscila entre los 30 y los 59 años, equivalente al 38.6% de la población en México; enseguida están los jóvenes de 12 a 29 años que son el 29.7% . Los niños menores de 12 años son el 18.5%, mientras que los adultos de 60 años o más son el 13.2%, cifra que tiende a incrementarse en los siguientes años.

El análisis indica que dentro de ocho años habrá mayor proporción de adultos mayores de 60 años que niños menores de 12 años, con 16.8% frente a 16.2%, respectivamente.

“El nivel de reemplazo generacional se refiere al promedio de hijos que necesita tener cada mujer, para que una población mantenga su tamaño a largo plazo, sin depender de la inmigración. Cuando la fecundidad cae por debajo de ese umbral, nacen menos personas de las que reemplazarán a las generaciones anteriores. Esto no implica una situación negativa, sin embargo una población con menos jóvenes y más adultos mayores debe adaptar los sistemas de pensiones, salud y cuidados para atender a quienes lleguen a la vejez”, tal y como ya sucede en naciones europeas.

El reto…

El principal reto de México ante el rápido envejecimiento de la poblacoón es la fuerte presión sobre las finanzas públicas por el pago de pensiones y la insuficiencia de ahorro individual en las Afores para garantizar retiros dignos. En la actualidad menos trabajadores activos cotizan por cada jubilado y las pensiones absorben un porcentaje muy alto del presupuesto del gobierno de la República, lo que presionará severamente las finanzas del Estado a largo plazo.

Al aumentar el promedio de vida, se hace necesario financiar retiros de más de dos décadas por persona, mientras que el ahorro acumulado de manera individual resulta insuficiente para el costo de vida. Otro problema es la falta de cotización de manera continúa de muchos trabajadores que a su vez los deja sin derechos formales ni ahorros sólidos.

Llos adultos mayores que carecen de seguridad social como el IMSS o ISSTE, Afore a una pensión laboral, reciben apoyos mediante programas sociales de financiamiento público. Se calcula que casi 19 millones de personas de la tercera edad reciben 6 mil 400 pesos bimestrales del gobierno federal. De un total de más de 42 millones de mexicanos que reciben algún tipo de apoyo económico.

Los programas sociales resuelven el presente, pero el envejecimiento acelerado pone en riesgo el futuro y el apoyo a millones de mexicanos y se  volverá insostenible para las finanzas públicas a largo plazo. Por ello se hace necesario establecer nuevos mecanismos para transformar el Sistema para el Ahorro del Retiro (SAR) a través de la transparencia. No cabe duda que estamos ante una verdadera bomba de tiempo

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