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14 horas agoon
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Por Gerardo Rico, periodista e investigador.
Más allá de los exabruptos del presidente Donald Trump y de la defensa que a ultranza hace la presidenta Claudia Sheinbaum de la soberanía nacional, las relaciones actuales entre México y Estados Unidos pasan por un momento de diálogo comercial constante, pero con tensiones latentes y no es para menos pues la dependencia económica mutua sigue siendo muy alta.
La mandataria mexicana ha dialogado en 22 ocasiones por teléfono con su homólogo estadounidense, desde enero del 2025 y la más reciente ocurrió hace unos días para hablar sobre el acuerdo comercial, negociaciones que por cierto se aplazaron una semana y se efectuarán 28 y 29 de septiembre. Hay que destacar que los principales desacuerdos del T-MEC entre ambos países se centran en los aranceles del acero, aluminio y automóviles, las reglas de origen para productos tecnológicos y el control de componentes chinos.
Sin embargo, los principales desencuentros y tensiones en materia de seguridad pública y narcotráfico giran en torno a la soberanía, la exigencia de resultados y el enfoque operativo. Estados Unidos presiona con endurecer condiciones y evaluar el apoyo bilateral con base en mediciones estrictas (como detenciones de alto perfil y extradiciones) situación que Washington defiende como cooperación necesaria y México rechaza como posibles amagos a su soberanía.
El vecino del norte exige frenar de raíz la producción de drogas sintéticas y la entrada de precursores químicos, recriminando a México la falta de mayor efectividad en el desmantelamiento de laboratorios clandestinos. El gobierno del país del norte se enfoca en la presunta colusión de funcionarios y redes políticas con el crimen organizado en nuestro país, originando desencuentros diplomáticos ante la exigencia de investigaciones directas que México suele gestionar bajo sus propias instituciones y de acuerdo a sus tiempos.
Por su parte, México argumenta constantemente que el flujo ilegal de armas de alto poder proveniente de la Unión Americana hacía los cárteles de la droga, es el principal motor de violencia y que la contraparte no hace suficiente para frenarlo en su propia frontera.
“Los lazos entre México y Estados Unidos son ampliamente reconocidos como uno de los más complejos, dinámicos e importantes a nivel mundial. La frontera entre ambas naciones -de 3 mil 169 kilómetros- es una de las más activas, lo que requiere una amplia gama de acuerdos formales e informales para abordar todo tipo de desafíos, incluyendo la gestión de más de 50 puntos de entrada y puentes internacionales”, señala el ex embajador de nuestro país en Washington Gerónimo Gutiérrez.
Diariamente, continúa el ex embajador, un millón de personas y 40 mil camiones cruzan esta frontera, “al menos 12 áreas metropolitanas a lo largo de la frontera pueden considerarse binacionales, ya que sus actividades diarias frecuentemente se extienden a través de las fronteras nacionales; además ambos países administran conjuntamente las cuencas de los ríos Colorado y Grande, recursos vitales para las comunidades y empresas de ambos lados”.
En un ensayo publicado de manera conjunta con Kimberly Breier, ex sub secretaria de la oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos, precisa que en el 2025 México se convirtió por primera vez en 30 años, no solo en el principal socio comercial del vecino del norte, superando a China y a Canadá, sino también en el destino más importante de las exportaciones estadounidenses a nivel mundial.
“De hecho la oficina del Censo de Estados Unidos informó que el comercio bilateral alcanzó casi 840 mil millones de dólares durante 2024 y hasta septiembre del 2025 se mantuvo en 653 mil millones de dólares a pesar de la imposición de diferentes aranceles”.
Sin duda la proximidad geográfica, los menores costos y las cadenas de suministro integradas explican esta resiliencia, pues la inversión transfronteriza también es importante. Estados Unidos es el principal inversionista extranjero en nuestro país. De acuerdo a la oficina de Análisis Económico durante 2025 la inversión directa estadounidense (a costo histórico) se estimó en 160 mil millones de dólares, mientras la inversión mexicana en Estados Unidos llegí a los 61 mil millones de dólares.
Y por si esto no fuera poco, los flujos migratorios por motivos turísticos y comerciales se incrementaron notablemente. Durante 2024 40 millones de norteamericanos estuvieron en México. Mientras que los mexicanos constituyeron el segundo grupo más numeroso de visitantes internacionales a la Unión Americana con 20 millones de personas.
Se estima que aproximadamente 37 millones de hispanos de origen mexicano residen actualmente en Estados Unidos, de los cuales 11 millones nacieron en México. Al mismo tiempo el Departamento de Estado estima que aproximadamente 1.6 millones de sus conciudadanos viven en México.
A pesar del corto placismo en los análisis periodísticos que regularmente se hacen de esta relación bilateral, que incluso tratan la posibilidad que Estados Unidos emprenda acciones militares contra nuestro país, considero que la turbulencia actual no es preludio de una ruptura. En esta compleja relación es por demás necesaria la cooperación y aunque de aquí a las elecciones intermedias del mes de noviembre en el vecino del norte, seguramente habrá muchas tensiones entre ambos gobiernos. Más bien debemos recordar que la estabilidad de uno depende inevitablemente de la cooperación del otro.