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7 horas agoon
Por Gerardo Rico, Periodista e Investigador
En lo que llama la Paradoja de la Legitimidad Heredada el sociólogo Max Weber, explicó que el poder político suele comenzar siendo carismático (el líder que construye y gana). El gran error ocurre cuando se intenta heredar de forma tradicional (a los hijos). Como el carisma no se transmite por ADN el proyecto suele perder su esencia, los hijos cometen abusos de poder o actos de corrupción por sentirse intocables y el electorado termina castigando ese nepotismo.
Este párrafo describe a la perfección lo que presenciamos en los últimos días de la semana que recién acaba de pasar con los hijos de los principales cuadros de Morena que estuvieron a cargo de la dirigencia nacional de ese partido, una como presidenta y otro como secretario de organización: Luisa María Alcalde Luján y Andrés Manuel López Beltrán.
Hay que destacar que durante el año 10 meses que duró esa administración partidista, se registraron las primeras disminuciones en el número de votos obtenidos en las elecciones locales de Durango y Coahuila, donde aún con gobiernos estatales emanados de otro partido Morena había registrado un crecimiento constante.
Conocidos despectivamente como los juniors del bienestar los personajes mencionados complicaron, desde mi punto de vista, la ya de por sí delicada labor que realiza la Presidenta Claudia Sheinbaum al frente del Ejecutivo federal y le originaron declaraciones y enfrentamientos innecesarios que solo desgastan el ejercicio del poder a nivel interno y a nivel internacional.
En el primero de los casos y en una circunstancia por demás emblemática, el hijo del ex presidente, Andrés Manuel López Beltrán, dio a conocer una carta que le envió al Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump luego de enterarse que le fue retirada su visa.
“En realidad, el hecho de quitarme la visa no es más que una burda y perversa canallada de estos funcionarios y otros halcones (Marco Antonio Rubio, secretario de Estado y Christopher Landau, subsecretario de esa dependencia) que en sentido estricto no son diplomáticos, ni mucho menos políticos, pues ellos y quienes los rodean actúan como jefes de pandillas dedicados a espiar, acosar, intervenir y agraviar a otros países, gobiernos y políticos que consideran comunistas”.
La carta termina preguntando al mandatario estadounidense si está enterado del retiro de su visa, “y si lo estaba ¿no le parece un acto prepotente de su parte, que demuestra, como escribió mi padre, de que usted es un gobernante en la actualidad apático y distinto al que él conoció y trató? Y si no estaba enterado presidente y no hay ningún motivo para quitarme la visa y se trata sólo de una enfermiza fobia conservadora en contra del Movimiento de Regeneración Nacional”.
Si bien coincido que el quitar visas a reconocidos personajes de la política mexicana, previo a las elecciones del martes 3 de noviembre y en donde el partido Republicano puede perder la mayoría en la Cámara de Representantes, es un hecho netamente político.
Las preguntas aquí son: ¿Quién es Andrés Manuel López Beltrán para enviar una carta al Presidente de los Estados Unidos?, ¿Qué representatividad tiene o que se siente, para brincarse a la Presidenta Claudia Sheinbaum?, ¿En qué papel deja a la Presidenta Claudia Sheinbaum a nivel internacional? Durante la mañanera del pasado viernes 14 de agosto la Jefa del Ejecutivo federal dijo que “tiene derecho a escribir lo que él decida”.
El otro caso fue el protagonizado por al actual Consejera Jurídica de la Presidencia de la República, Luisa María Alcalde Luján; hija de Bertha Luján Uranga allegada a Andrés Manuel López Obrador y contralora general durante su gestión en el gobierno de la Ciudad de México, secretaria general de Morena y presidenta del Consejo Político Nacional del partido guinda.
En la llamada conferencia Derecho de Réplica, que se realizó el miércoles 12 de agosto en Palacio Nacional, presentó una lista de periodistas, medios de comunicación y políticos que forman parte de una “ecosistema digital” para difundir y amplificar mensajes contra la 4T. Tras la intensa polémica desatada en redes, la ex dirigente nacional de Morena publicó un video en el que fijó su postura y negó que se tratara de una lista negra.
Habló de cuatro capas, siendo la primera “medios y comentócratas o analistas políticos”, de las que principalmente identificó 564 cuentas que originan el mensaje. La segunda capa es de 32 cuentas con alcances importantes, se trata de personajes políticos. La capa tres es de 34 cuentas de ataques en bloque anónimo, trolls que se encargan de empaquetar y distribuir el mensaje, mientras que la capa cuatro es el anillo de amplificación.
Para no variar, la Presidenta salió a dar la cara por esta situación y rechazó que se difundan listas de periodistas y medios críticos, aseguró que se trata de “ejemplos sobre cómo funcionan las redes sociales”. ”Están diciendo las listas de Sheinbaum, pero les invito a que vean nuevamente la conferencia…”
“El padre ganó la guerra con estrategia, el hijo perdió el reino con arrogancia”, podríamos deducir en este breve repaso de lo que hacen los juniors de la 4T y retomar la letra de una de las tantas canciones de Juan Gabriel, “pero qué necesidad”.