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11 meses agoon
Por Gerardo Rico Periodista e Investigador
La zona metropolitana de Guadalajara se inunda principalmente por una combinación de factores, incluyendo el crecimiento urbano no planificado, la impermeabilización del suelo, la falta de infraestructura pluvial adecuada y la obstrucción de cauces naturales de agua. Como cada año las inundaciones están a la orden del día y lo más desafortunado: tienden a empeorar.
Es bien sabido que en la actualidad cualquier medida que adopten autoridades municipales y estatales queda rebasadas ante la magnitud del problema que se ha dejado crecer en las últimas décadas.
Leía hace unos días cuando en 2015 y siendo presidente municipal de Guadalajara, el ex gobernador Enrique Alfaro Ramírez, prometió terminar con las inundaciones en la capital jalisciense. “Vamos a arreglar el problema, lo único que se necesita es atención. Lo que pasa es que son obras que a los gobernantes no les interesan porque no lucen, no son para salir en la foto”.
Sostuvo también que el problema tenía completa solución: “Se tiene que arreglar el próximo temporal de lluvias, ya será mi responsabilidad y espero dar cuentas de ahí”, abundó en junio de 2015. Y fue más allá, minimizando la problemática de la urbe tapatía: “Inundaciones difíciles de resolver las que tenía en Tlajomulco, esas sí eran de a deveras”.
Crecimiento indiscriminado
En contraparte, durante su administración estatal vimos -y seguimos viendo- el surgimiento indiscriminado de edificios y más edificios que sin ninguna planeaicón surgen en cualquier rumbo del área conurbada de nuestra ciudad. Esto es solo una muestra de cómo a lo largo de las últimas décadas decenas de políticos de cualquier partido político no hicieron absolutamente nada para buscar soluciones a fondo.
Investigadores de la Universidad de Guadalajara, comentaron algunos datos duros: la superficie urbana de Guadalajara pasó de 10 kilómetros cuadrados en 1865 a más de 1,260 kilómetros cuadrados proyectados para 2045, un crecimiento equivalente a 88 veces su tamaño original. Los municipios de Tlajomulco, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá lideran la expansión metropolitana.
Advierten que la expansión urbana ha modificado gravemente el ciclo natural del agua. La pérdida de áreas verdes y la entubación de ríos como el San Juan de Dios han reducido la capacidad de infiltración del suelo, incrementando el riesgo de inundaciones. Entre 2014 y 2024, las inundaciones en la zona metropolitana pasaron de 396 a 973 anuales. La red hidráulica solo puede conducir el 30% del agua de lluvia, y cualquier precipitación mayor a 20 mm/h puede saturar el sistema y causar escurrimientos peligrosos.
Con base en el sitio GeoRiesgos Jalisco, los investigadores identificaron 570 puntos de inundación, de los cuales 180 son de alta peligrosidad. De ellos, 31 sitios se inundan de forma recurrente desde 2018. En el área conurbada de Guadalajara en 2025, las inundaciones han dejado un saldo de al menos cuatro víctimas mortales y múltiples afectaciones materiales,en lo que va del temporal de este año, incluyendo vehículos varados y daños en infraestructura. Se han registrado 363 puntos recurrentes de inundación, con 147 considerados de alta prioridad. Además, se ha identificado un paso a desnivel con riesgo de inundación de hasta 6 metros de altura.
Las autoridades han actualizado el Mapa Único de Inundaciones para la capital jalisciense y su zona metrpolitana con el objetivo de priorizar la inversión pública en zonas de alto riesgo y optimizar la respuesta ante emergencias. Es importante destacar que la temporada de lluvias y ciclones tropicales 2025 prevé que se desarrollen varios ciclones en el Pacífico, con un potencial de fuertes lluvias.
Factores que contribuyen a las inundaciones: Crecimiento urbano no planificado: La expansión de la ciudad, especialmente en zonas altas, ha reducido la capacidad de absorción del suelo y ha afectado los cauces naturales de agua, aumentando la escorrentía. Impermeabilización del suelo: El aumento de superficies pavimentadas: (calles, estacionamientos, edificios) impide que el agua se infiltre en el suelo, lo que provoca que corra más rápidamente hacia zonas bajas. Infraestructura pluvial insuficiente: El sistema de alcantarillado y canales de la ciudad a menudo no es capaz de manejar grandes volúmenes de agua, especialmente durante lluvias intensas.
Obstrucción de cauces: La construcción en zonas de antiguos cauces o la acumulación de basura en canales y arroyos dificultan el flujo natural del agua, provocando represamientos y desbordamientos. Cambio climático: Aunque no es la causa principal, el cambio climático puede estar contribuyendo a patrones de lluvia más extremos y a eventos de precipitación más intensos, lo que agrava los problemas de inundación. Falta de cultura de prevención: La falta de conciencia sobre la importancia de no tirar basura en las calles y de respetar las zonas de inundación también contribuye a los problemas.
En resumen, la combinación de estos factores crea un escenario donde incluso lluvias moderadas pueden causar inundaciones significativas en Guadalajara, afectando a diversas zonas de la ciudad.
La moda son las entrevistas con directores de diferentes áreas relacionadas con la infraestructura urbana de los municipios conurbados, sumas millonarias para bacheo, toneladas de basura recogida que taponea las redes de agua y otras acciones que anuncian con bombo y platillo. Espero que una vez pasado el temporal escuchemos que habrá trabajos a fondo para terminar con esta situación y no aspirinas para un problema que ya está muy rebasado para solucionarlo máximo si el próximo año tendremos un mundial de fútbol e importantes eventos internacionales.